El lugar donde termina un río se llama desembocadura. Este punto crítico representa el final del viaje fluvial, donde la corriente vierte sus aguas en otro cuerpo hídrico como un mar, un océano, un lago o incluso otro río más grande. Seamos claros: no es simplemente un final, sino una transición compleja donde chocan la química del agua dulce y la salinidad marina. Es aquí donde la energía del cauce se disipa y los sedimentos acumulados durante kilómetros deciden finalmente posarse, transformando para siempre el mapa terrestre y la biodiversidad local.