Cuando observamos un edificio, ya sea una construcción histórica o una edificación moderna, nuestra mirada suele recorrer su estructura de abajo hacia arriba. Sin embargo, el punto donde la fachada se encuentra con el cielo —el coronamiento o la parte superior— es uno de los elementos más críticos tanto desde el punto de vista estético como funcional. Lejos de ser una respuesta única, el nombre de esta sección varía drásticamente según el estilo arquitectónico, la época y los componentes específicos que la conformen.

A lo largo de este artículo exploraremos en detalle los diversos términos técnicos que la arquitectura utiliza para designar la cúspide de un paramento exterior, desglosando sus funciones y su evolución histórica.

1. El concepto general: El remate arquitectónico

En términos estrictos, se denomina remate a todos los elementos colocados en la parte más alta de una construcción para coronarla, protegerla o decorarla. La parte superior de una fachada cumple una doble misión: por un lado, sella visualmente el diseño del edificio, aportando proporción y equilibrio; por el otro, actúa como una barrera defensiva frente a los agentes meteorológicos, especialmente el agua de lluvia y la radiación solar directa.

Dependiendo del perfil que adopte esta coronación, nos encontraremos ante diferentes nomenclaturas técnicas que todo amante de la arquitectura debe conocer.

2. El frontón y el frontispicio: Herencia clásica

Uno de los elementos más emblemáticos y reconocibles en la parte superior de una fachada principal es el frontón.

  • ¿Qué es?: Es el remate de forma triangular o curvo que corona una fachada, un pórtico o incluso un ventanal. Su origen se remonta a los antiguos templos clásicos griegos y romanos, donde el espacio interior delimitado por susmolduras (conocido como tímpano) solía albergar ricas esculturas y relieves mitológicos.

  • Evolución: Con el paso de los siglos, el Renacimiento y el Neoclasicismo rescataron esta forma para otorgar solemnidad y carácter monumental a palacios, ayuntamientos y edificios institucionales. En ocasiones, este frontón puede aparecer "roto" o "interrumpido" en su vértice superior, un recurso muy característico del estilo barroco que aporta dinamismo visual.

Por otro lado, el término frontispicio (o frontis) se utiliza de manera más amplia para designar la fachada principal de un edificio en su conjunto, haciendo especial hincapié en su cara frontal más elaborada y representativa.

3. La cornisa y el entablamento

Cuando la parte superior de la fachada no termina en una forma triangular, sino en una línea horizontal marcadamente saliente, entramos en el terreno de la cornisa.

  • La función de la cornisa: Consiste en una moldura volada que corona el edificio. Su propósito original —y altamente eficaz— es desviar el agua de lluvia lejos de la pared de la fachada, evitando que chorree directamente sobre los muros y cause humedades o desgaste prematuro en los revestimientos.

  • El entablamento: En la arquitectura clásica, la cornisa constituye la parte superior de un sistema más complejo llamado entablamento (que se divide a su vez en arquitrabe, friso y cornisa), el cual corona los muros o las columnas antes de dar paso a la cubierta del tejado.

El remate superior de una fachada combina estética, protección estructural y rendimiento energético. Entender la función de cada elemento permite identificar cómo la arquitectura protege los edificios mientras define su personalidad visual.

Relevancia funcional del remate superior

Más allá de la ornamentación, la coronación de un inmueble cumple tareas técnicas fundamentales:

  • Gestión del agua de lluvia: El alero, la cornisa y las albardillas alejan la escorrentía directa de los muros, previniendo humedades y la degradación del revestimiento exterior.

  • Control térmico: Evita filtraciones de viento en el encuentro entre el muro y la cubierta, reduciendo los puentes térmicos en la envoltura térmica.

  • Seguridad y privacidad: Los pretiles en cubiertas planas crean un parapeto de protección para el tránsito en azoteas.

Criterios para elegir el remate adecuado

Tipo de edificaciónElemento recomendadoBeneficio principal
Vivienda unifamiliar tradicionalAlero o cornisaProtección contra lluvia y sombra solar.
Edificio moderno / Cubierta planaPretil con albardillaApariencia limpia, seguridad y sellado superior.
Arquitectura clásica o neoclásicaEntablamento o frontónValor estético e identidad histórica.

Mantenimiento y patologías comunes

Dado que el remate de la fachada es el área más expuesta a los agentes climáticos, suele registrar el mayor número de patologías si no se mantiene adecuadamente. Las fisuras en la albardilla o el deterioro en las juntas de dilatación permiten la filtración de agua, generando moho, desprendimiento de enfoscados y corrosión de estructuras internas. Inspeccionar periódicamente la coronación del edificio garantiza la durabilidad de la fachada a largo plazo.