La esquizofrenia simple es un subtipo atípico de esquizofrenia caracterizado exclusivamente por el desarrollo insidioso de síntomas negativos, como la apatía, el aislamiento social y la falta de voluntad, sin que aparezcan nunca crisis psicóticas agudas con alucinaciones o delirios. El problema es que, al carecer de esos fuegos artificiales visuales o auditivos, el diagnóstico suele llegar tarde o confundirse con una depresión severa o un trastorno de la personalidad. Es el fantasma del espectro psicótico: un desvanecimiento gradual de la identidad que deja al individuo vacío de iniciativa frente a un mundo que sigue girando sin él.