A partir de los sesenta años, el cuerpo deja de procesar los nutrientes con la eficiencia de un reloj suizo y el enfoque debe centrarse en la vitamina D, la B12, el calcio y el magnesio para evitar el desgaste cognitivo y la fragilidad ósea. No se trata de llenar el estante con frascos de colores, sino de entender que la barrera gástrica se vuelve perezosa y requiere refuerzos específicos. Seamos claros: si no ajustas tu suplementación ahora, estás dejando la puerta abierta a un envejecimiento acelerado. Quédate porque vamos a desgranar el mapa exacto de tu nueva longevidad.