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La pregunta sobre quién compró la cadena de Walmart suele generar confusión debido a la magnitud de la corporación estadounidense. A nivel global, Walmart Inc. sigue siendo la empresa minorista más grande del mundo, fundada por Sam Walton en 1962 en Arkansas, Estados Unidos. Sin embargo, en el tablero del comercio internacional, la estrategia de la compañía ha cambiado drásticamente en las últimas décadas: en lugar de expandirse de manera indefinida bajo su propio nombre en todos los territorios, el gigante minorista ha optado por vender o reestructurar filiales enteras en mercados estratégicos de América Latina y otras regiones.
Comprender quién asumió el control de las operaciones de Walmart requiere analizar casos concretos donde la multinacional decidió replegarse, ceder el control accionario o asociarse con socios locales de gran peso financiero. Dos de los ejemplos más sonados y consultados en el mundo hispanohablante ocurrieron en Argentina y Brasil, además de los procesos históricos de integración en México, donde la dinámica operó de manera inversa (con Walmart adquiriendo un gigante local).
El caso de Argentina: La venta al Grupo De Narváez
Uno de los episodios más documentados sobre la salida de la marca ocurrió en noviembre de 2020, cuando la multinacional estadounidense anunció oficialmente la venta de la totalidad de sus operaciones en la Argentina tras más de 25 años de presencia ininterrumpida en el país.
¿Quién adquirió la operación?
El comprador fue el Grupo De Narváez, un conglomerado empresarial liderado por el empresario y exdirigente político Francisco de Narváez, con amplia trayectoria en el sector minorista y de retail en América Latina.
Los términos del acuerdo: El holding de De Narváez adquirió el 100% de las acciones de Walmart Argentina, lo que incluyó una red de más de 90 sucursales bajo formatos hipermercados, supermercados (Changomás) y tiendas mayoristas (Punto Mayorista), además de los centros de distribución y miles de empleados directos.
El cambio de marca: Como parte de la transacción, se acordó un período de transición para el uso de la marca estadounidense, tras el cual las tiendas pasaron a operar formalmente bajo denominaciones locales, consolidando la presencia del grupo comprador en el mercado de consumo masivo.
Esta desinversión respondió a una directriz corporativa global de Walmart de recortar mercados donde la rentabilidad o los márgenes operativos se veían presionados por contextos macroeconómicos complejos, decidiendo enfocar sus recursos financieros en su mercado doméstico de Estados Unidos y en mercados de alto crecimiento como India y México.
La reestructuración en Brasil: La llegada de Advent International
Otro de los movimientos más importantes en Sudamérica se produjo en el gigante amazónico. Durante los años 90 y principios de los 2000, Walmart había apostado fuertemente por Brasil mediante adquisiciones agresivas (como las cadenas Bompreço y Sonae), llegando a administrar más de 500 tiendas.
Sin embargo, tras afrontar años consecutivas de pérdidas financieras y dificultades operativas en el competitivo mercado minorista brasileño, la casa matriz tomó una drástica decisión comercial.
El fondo detrás del cambio
En el año 2018, Walmart Inc. vendió el 80% de su unidad comercial en Brasil al fondo de inversión estadounidense Advent International.
Con esta operación, Walmart se desprendió del control mayoritario, asumiendo una pérdida contable multimillonaria.
El fondo Advent rebautizó la operación bajo el nombre de Grupo BIG, transformando la estructura corporativa y eliminando de manera paulatina la marca Walmart de las calles brasileñas para centrarse en marcas locales más afines al consumidor del país sudamericano. Posteriormente, gran parte de estos activos pasaron a formar parte de otros gigantes del retail regional, como Carrefour Brasil.
El impacto regional y el futuro del gigante minorista
A nivel internacional, la estrategia de Walmart ha experimentado transformaciones profundas. Mientras que en mercados clave como Estados Unidos la corporación matriz mantiene el control absoluto, en otras regiones del mundo la dinámica de propiedad se ha descentralizado mediante alianzas estratégicas y ventas parciales o totales de sus filiales.
Un claro ejemplo de esta reestructuración se observa en América Latina. En México y Centroamérica opera Walmart de México y Centroamérica (Walmex), una entidad donde la compañía estadounidense conserva una participación mayoritaria cercana al 71%, mientras que el 29% restante cotiza de manera pública en la Bolsa Mexicana de Valores, permitiendo que miles de inversionistas locales e internacionales participen como propietarios de la empresa.
Por el contrario, en Sudamérica la corporación optó por retirarse de ciertos mercados específicos. Tal fue el caso de Argentina, donde las operaciones locales fueron adquiridas por el Grupo De Narváez, un consortium con amplia trayectoria en el sector minorista de la región. Esta transacción marcó el fin de la gestión directa de la marca estadounidense en ese país, dando paso a una etapa de transición enfocada en la cercanía y el comercio electrónico.
La propiedad de la cadena Walmart ya no responde a un único esquema centralizado. Dependiendo del país, el control se divide entre accionistas públicos en bolsas de valores, grandes conglomerados empresariales locales y la casa matriz en Arkansas, consolidando un modelo híbrido adaptado a las exigencias del mercado global actual.
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