Fueron los conquistadores españoles, espoleados por la codicia de la Corona y la voracidad de los terratenientes locales, quienes iniciaron el tráfico transatlántico de personas hacia la mayor de las Antillas. No fue un accidente geográfico ni un flujo migratorio espontáneo. Fue una maquinaria burocrática y mercantil perfectamente engrasada. Desde las

Errores comunes y consejos de expertos

Al investigar la trata transatlántica en Cuba, un error frecuente es atribuir la llegada de personas esclavizadas exclusivamente a la Corona Española. Si bien España gestionó las licencias iniciales, fueron las potencias negreras como Inglaterra y Portugal, y más tarde la propia oligarquía criolla cubana tras la toma de La Habana por los ingleses en 1762, quienes masificaron el tráfico para alimentar la industria azucarera.

Otro fallo común es ignorar la diversidad étnica del contingente africano. No llegaron "negros" de forma genérica; llegaron lucumíes, congos, carabalíes y mandingas, cada uno con estructuras sociopolíticas complejas. El experto recomienda siempre consultar las actas de cabildos y los registros de los ingenios, ya que ofrecen una visión técnica sobre la procedencia geográfica real, más allá de los puertos de embarque.