Sensibilidad al ruido y TDAH

Muchas personas se preguntan si el TDAH está relacionado con la molestia ante los ruidos fuertes. La realidad es que la sensibilidad auditiva es un rasgo muy común en este neurodesarrollo. Los estudios indican que entre el 30 % y el 50 % de las personas con TDAH experimentan diferencias en la forma en que procesan los estímulos del entorno.

El motivo principal detrás de esta situación es una dificultad en lo que se conoce como filtrado sensorial. En un cerebro neurotípico, los sonidos cotidianos y de fondo —como el zumbido de un electrodoméstico o una conversación lejana— se desvanecen de forma automática. Sin embargo, en el caso del TDAH, estos ruidos continúan llegando con la misma intensidad, compitiendo por la atención y provocando una sobrecarga mental.

Esta falta de filtro puede hacer que espacios concurridos, oficinas abiertas o lugares bulliciosos resulten verdaderamente agotadores. Comprender que esta reacción es involuntaria ayuda a visibilizar la importancia de crear entornos más amigables y comprensivos para quienes conviven con el TDAH a diario.

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