Cómo bautizar según el ejemplo de Jesús

El bautismo es un acto sagrado en la fe cristiana, y su forma más auténtica sigue el modelo enseñado por Jesús y practicado por sus discípulos. No se trata solo de una ceremonia simbólica, sino de un paso de obediencia y entrega personal a Dios.

Según el mandato de Cristo, el bautismo debe realizarse por inmersión, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es un momento solemne en el que una persona que ha respondido al llamado de Dios se presenta para dar testimonio público de su fe. Quien bautiza debe ser alguien comisionado por Cristo, actuando bajo su autoridad.

El procedimiento es sencillo, pero profundo: el ministro y el candidato entran juntos al agua. Entonces, el ministro dice: “Habiendo sido comisionado por Jesucristo, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, usando el nombre del bautizado. Este rito refleja humildad, obediencia y una nueva vida en Cristo.

Jesús mismo fue bautizado por Juan en el río Jordán, no porque necesitara arrepentimiento, sino para mostrar el camino a sus seguidores. Él estableció el ejemplo, no solo en la forma, sino en la intención: cumplir toda justicia y comenzar una misión.

Hoy, muchas iglesias mantienen esta tradición fielmente, recordando que el bautismo no salva, pero es una declaración poderosa de fe. Es el primer paso de obediencia después de haber recibido a Cristo. Y como en los tiempos de Jesús, sigue siendo un momento de gozo, de promesa y de nueva identidad.

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