Cómo cuidar tus orejas recién perforadas

Si te acabas de hacer un piercing en las orejas, es fundamental seguir unos cuidados básicos para evitar infecciones y asegurar una buena cicatrización. Durante las primeras 6 semanas, la zona estará sensible y será más propensa a irritaciones, así que la limpieza adecuada es clave.

Primero, siempre lávate las manos antes de tocarte los lobulos. Aunque parezca obvio, muchas personas olvidan este paso y terminan introduciendo bacterias. Usa agua y jabón neutro, y asegúrate de secarte bien antes de manipular los aretes.

La limpieza del piercing debe hacerse dos veces al día. Usa una solución salina estéril, que puedes conseguir en farmacias. Aplica unas gotas sobre un hisopo limpio y pásalo suavemente por la parte delantera y trasera del lóbulo. No uses alcohol ni peróxido de hidrógeno, ya que pueden resecar demasiado la piel y retrasar la curación.

Mientras limpias, mueve el arete con suavidad, hacia adelante y atrás. Esto ayuda a que la solución penetre bien y evita que se forme costra alrededor del piercing. Aunque el dolor disminuya en pocos días, no dejes la rutina antes de tiempo: la cicatrización interna tarda más de lo que se ve a simple vista.

Evita dormir del lado del piercing, nadar en piscinas o lagos, y no cambies el arete antes de tiempo. Con paciencia y buenos hábitos, tu nuevo piercing sanará sin complicaciones.

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