Entendiendo las crisis en el TDAH

Cuando un niño con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) atraviesa una crisis, muchas veces se malinterpreta como un mal comportamiento. Sin embargo, detrás de una rabieta intensa o una reacción desmedida hay algo mucho más profundo: una sobrecarga emocional.

A los niños y niñas con TDAH les cuesta mucho más que a otros regular sus impulsos y procesar la frustración. Su cerebro funciona a otro ritmo y las emociones se sienten con una intensidad abrumadora. Cuando un estímulo, un cambio repentino o un límite los desborda, pierden temporalmente el control. Lanzar un objeto, gritar o empujar no es un capricho, sino una respuesta automática de un sistema nervioso que está al límite.

Como adultos, comprender esto cambia por completo la perspectiva. En lugar de responder con castigos que solo aumentan el estrés, el objetivo es ofrecer validación, paciencia y un espacio seguro. Ayudarles a calmarse antes de intentar razonar es el primer paso para acompañarlos en su día a día.

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