La disculpa narcisista: Cuándo una "disculpa" no lo es realmente
Cuando alguien pronuncia palabras como “lo siento”, esperamos que venga acompañado de arrepentimiento genuino. Pero en el caso de una disculpa narcisista, lo que suena como una reconciliación a menudo es solo una estrategia para evitar la responsabilidad.
Frases como “Supongo que debería decir que lo siento” o “Siento si te sentiste herido” no asumen culpa real. Al contrario: estas expresiones minimizan el daño y, sutilmente, te hacen sentir que el problema viene de ti. Es como si dijeran: “Tu reacción es exagerada”, sin decirlo directamente.
Otra variante común es “Siento que te sientas así, pero no es del todo culpa mía”. Aquí, la persona parece reconocer algo, pero rápidamente desvía el enfoque, repartiendo la culpa de forma desigual. No se trata de reparar, sino de proteger su imagen.
Estas disculpas no buscan sanar la relación. Buscan calmar la situación sin cambiar el comportamiento. Funcionan como un bálsamo superficial que, lejos de curar, termina alejando más a las personas.
Reconocer estos patrones es importante, especialmente si estás en una relación donde las disculpas se repiten sin que nada mejore. Una verdadera disculpa no pregunta “¿por qué reaccionaste así?”, sino “¿cómo puedo arreglar lo que hice?”.
Cuando las palabras “lo siento” vienen seguidas de justificaciones o culpa proyectada, no son una disculpa. Son un espejo distorsionado de una reparación que nunca llega.
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