Cómo prevenir los terrores nocturnos en adultos

Los terrores nocturnos no son solo un problema infantil. Muchos adultos también los experimentan, especialmente cuando están bajo estrés o cuando su descanso se ve afectado por la falta de sueño. Dormir lo suficiente es una de las formas más efectivas de reducir estos episodios.

El cansancio extremo puede alterar los ciclos del sueño y aumentar la probabilidad de que ocurran terrores nocturnos. Si sueles acostarte tarde o tienes un horario irregular, tu cuerpo puede no recuperarse adecuadamente. Intentar ir a dormir más temprano y mantener una rutina constante puede marcar una gran diferencia. Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, ayuda a regular el reloj interno.

Además, una siesta corta de 20 a 30 minutos durante el día puede ayudar a compensar las horas perdidas, siempre que no interfiera con el sueño nocturno. Lo importante es no acumular fatiga.

Otro factor clave es el entorno. Un dormitorio tranquilo, oscuro y libre de interrupciones —como ruidos fuertes, luces o el uso excesivo del móvil antes de dormir— favorece un descanso profundo y reparador. Pequeños cambios, como usar tapones para los oídos o una máscara para los ojos, pueden mejorar mucho la calidad del sueño.

En resumen, cuidar tu higiene del sueño es esencial. Dormir lo suficiente, mantener una rutina estable y crear un ambiente propicio para descansar son pasos sencillos pero poderosos para prevenir los terrores nocturnos. Si los episodios persisten, siempre es recomendable consultar con un especialista, pero en muchos casos, empezar por mejorar el descanso puede ser el primer paso hacia la solución.

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