La liberación del Perú por José de San Martín
En 1820, José de San Martín emprendió una campaña decisiva para liberar al Perú del dominio español. Tras lograr la independencia de Chile al lado de Bernardo O'Higgins, comprendió que para debilitar definitivamente a los realistas, era necesario avanzar hacia el corazón del virreinato: Lima.
Desde el puerto de Valparaíso, San Martín organizó una flota con el apoyo de Chile y Argentina. Navegó por el Pacífico y desembarcó en el sur del Perú, en Pisco, en septiembre de 1820. En lugar de atacar de frente, optó por una estrategia inteligente: bloqueó el puerto de Callao, clave para el abastecimiento de las tropas realistas. Esta maniobra aisló a los españoles y generó descontento dentro de la propia capital virreinal.
A lo largo de meses, el ejército libertador se movió con cautela, ganando apoyo entre la población y desgastando al enemigo. En junio de 1821, el virrey Pezuela, sin suministros ni refuerzos, decidió abandonar Lima. Fue entonces cuando San Martín entró triunfalmente a la ciudad.
El 28 de julio de 1821, desde el Palacio del Pizarro, proclamó solemnemente la independencia del Perú. Aunque no controlaba aún todo el territorio —los realistas aún dominaban el interior andino—, su gesto marcó un punto de no retorno. San Martín no buscaba imponerse por la fuerza, sino sentar las bases de una nación libre mediante el consenso y la organización.
Aunque más tarde sería Simón Bolívar quien completaría la independencia militar del Perú, el papel de San Martín fue fundamental. Con visión política y audacia estratégica, abrió el camino hacia la libertad no solo del Perú, sino de toda Sudamérica. Su legado sigue vivo en cada rincón de la historia andina.
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