Cómo Joab mató a Amasa
En medio de un turbulento período de guerras y luchas por el poder, la historia de Joab y Amasa revela una escena impactante, llena de traición y violencia. Amasa, designado por el rey David para liderar el ejército en lugar de Joab, representaba un obstáculo para este último, quien no estaba dispuesto a perder su influencia.
Según el relato, cuando Joab se encontró con Amasa, fingió cordialidad. “¿Te va bien, hermano mío?”, le dijo con aparente afecto. Mientras hablaba, tomó con su mano derecha la barba de Amasa como si fuera a darle un beso, un gesto común de paz y respeto entre hombres de su tiempo. Pero ese gesto amistoso ocultaba una intención mortal.
Con la otra mano, Joab sostenía una daga. En un movimiento rápido y traicionero, aprovechó el descuido de Amasa —quien no notó el arma— y lo hirió en el costado. La herida fue fatal: Amasa cayó al suelo, derramando sus entrañas, y murió al instante. No hubo segundo golpe. Solo silencio tras la traición.
Este episodio, narrado en la Biblia, muestra cómo el deseo de poder y venganza puede corromper incluso los lazos más cercanos. Joab, leal al rey David en muchas ocasiones, también se manchó con actos de crueldad. Su forma de eliminar a Amasa no fue en combate honroso, sino mediante el engaño, dejando una marca sombría en su legado.
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