¿Cómo Recibimos el Regalo de Dios?
¿Alguna vez has sentido que no mereces algo hermoso? Muchas personas piensan que para ganar el amor de Dios deben hacer más: orar más, servir más, ser mejores. Pero la verdad es muy diferente. La Biblia nos enseña que la salvación no se gana con buenas obras ni con esfuerzo personal.
Es un regalo. Un regalo de gracia. Eso quiere decir que es el favor inmerecido de Dios, algo que no podemos alcanzar por nuestros propios méritos. No importa lo “buenas” que sean nuestras intenciones o acciones. Nadie puede ganarse el cielo con buenas calificaciones espirituales.
En Efesios 2:8-9, el apóstol Pablo lo explica con claridad: “Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe; y esto no de ustedes, pues es el regalo de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Es Dios quien da la gracia, y nosotros la recibimos por fe —confiando en Jesús, no en nosotros mismos.
Imagina que alguien te entrega un regalo envuelto con amor. No tienes que ganarlo. Solo debes abrir la mano y aceptarlo. Así es con Dios. Él ya hizo todo lo necesario a través de Jesús. Lo único que necesitas hacer es creer, confiar, y decir “sí” a su amor incondicional.
Y aquí está lo más hermoso: este regalo no depende de tu pasado, de tus errores o de tus dudas. Dios te ve, te conoce, y aun así, te ofrece su gracia. No para que te sientas indigno, sino para que te sientas amado. Porque si Dios ya te aceptó, ¿por qué seguir pensando que no eres suficiente?
Recibir el don de Dios no es un logro. Es una respuesta al corazón. Es abrir las manos y decir: “Sí, Jesús. Gracias”.
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé el primero en reaccionar.