Cómo saber si estás haciendo bien las flexiones

Las flexiones son uno de los ejercicios más efectivos para fortalecer el torso, los brazos y los hombros, pero solo si se hacen con la técnica correcta. Un error común es colocar las manos demasiado separadas, lo que reduce la eficacia del movimiento y puede aumentar el riesgo de lesiones. La clave está en la forma.

Para empezar, coloca las manos un poco más anchas que los hombros, con los dedos apuntando al frente o ligeramente hacia afuera. Al bajar tu cuerpo, debes notar un trabajo equilibrado entre el pecho, los tríceps y los hombros. Un buen indicador de que lo estás haciendo bien es que tu barbilla toque el suelo antes que tu nariz. Si tu nariz llega primero, es probable que tu postura esté demasiado inclinada hacia adelante o que tu cabeza esté mal alineada.

En la parte superior del movimiento, tus brazos deben estar completamente extendidos, soportando tu peso con el torso recto, desde los talones hasta la cabeza. Evita arquear la espalda o levantar las nalgas; mantén el cuerpo en línea recta. Esto no solo maximiza el entrenamiento, sino que también protege tu columna.

Además, muchas personas tienden a hacer las flexiones con los codos muy abiertos, lo que puede forzar las articulaciones. Intenta que tus codos formen un ángulo de unos 45 grados respecto al torso al bajar. Así, el esfuerzo se distribuye mejor y trabajas los músculos correctos.

Si después de cada serie sientes activación en el pecho, tríceps y hombros, y puedes completar las repeticiones con control y buena postura, es muy probable que las estés haciendo bien. La calidad siempre gana a la cantidad.

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