¿Cómo Saber si Tu Hijo es Feliz Contigo?

Como padre, a veces te preguntas si estás haciendo las cosas bien. ¿Será que tu hijo se siente feliz contigo? La buena noticia es que la felicidad en los niños no se mide con palabras perfectas ni con silencio perfecto. Al contrario, se nota en el desorden, en el ruido, en la energía que parece no tener fin.

Un niño feliz grita, ríe fuerte, corre sin parar y hace preguntas sobre todo. Si tu hijo no se cansa de jugar, si pide tu atención una y otra vez o si arma un berrinchazo porque quiere que lo mires, no es caos: es amor. Es su forma de decir: “Aquí estoy, y quiero que estés conmigo”.

Los pequeños que se sienten seguros y amados no se quedan quietos. Hablan alto, se mueven mucho, cuestionan todo. Esa inquietud no es problema, es señal de vida. Cuando un niño se atreve a ser ruidoso, a llorar sin miedo o a reírse hasta que le duela el estómago, es porque confía en tu presencia.

Claro, los berrinches también forman parte del camino. No siempre significan tristeza: muchas veces son la forma en que los más pequeños expresan que algo no funciona como quieren. Y eso, aunque incómodo, es sano. Prefiero un hijo que grita porque quiere jugar que uno que se queda callado por miedo a molestar.

Así que, si tu hijo hace ruido, si llena la casa de preguntas, si no puede estar sentado más de dos minutos, respíralo: es una buena señal. Significa que se siente libre. Y cuando un niño se siente libre contigo, es que está feliz contigo.

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