¿Cómo saber si tengo terror nocturno?

Despertar gritando, con el corazón acelerado y sin recordar nada al día siguiente puede ser más que una pesadilla: podría tratarse de un terror nocturno. A diferencia de las pesadillas, que ocurren durante las fases REM del sueño, estos episodios suelen darse en las primeras horas de la noche, durante el sueño profundo.

Los signos más comunes incluyen gritos, llantos o chillidos repentinos, sentarse de golpe en la cama con la mirada fija y los ojos muy abiertos, como si viera algo aterrador. Aunque parezca despierta, la persona en realidad no está consciente. Es común que sudar, tenga dificultad para respirar, el rostro enrojecido, el pulso acelerado y las pupilas dilatadas, todo sin llegar a despertar del todo.

Durante un episodio, puede levantarse de la cama, patear o incluso golpear sin control, todo mientras sigue dormida. Si alguien intenta despertarla, suele reaccionar con confusión, desorientación y dificultad para responder. Lo más llamativo: al día siguiente, no recuerda nada.

Estos episodios son más frecuentes en niños, pero también pueden ocurrir en adultos, especialmente si hay estrés, falta de sueño o antecedentes familiares. Aunque no siempre requieren tratamiento, es importante consultar a un especialista si los terrores son frecuentes o peligrosos.

Si tú o alguien de tu familia sufre episodios como estos, llevar un registro del sueño y mantener una rutina relajante antes de dormir puede ayudar. En algunos casos, un estudio del sueño (polisomnografía) da respuestas más claras.

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