¿Tienes el don de dar?
El don de dar va mucho más allá del diezmo. Mientras que el diezmo es un principio bíblico de fidelidad y orden, el don de dar nace de un corazón profundamente tocado por Dios. No se trata solo de cumplir, sino de derramar generosidad con alegría, a menudo en secreto, sin buscar reconocimiento.
Si sientes una motivación constante para ayudar a otros con tus recursos, no solo con lo que sobra, sino con lo mejor de lo que tienes, es posible que Dios te haya dado este don especial. No se trata de tener más dinero, sino de tener un corazón dispuesto a servir a través del dar. Eres esa persona que, silenciosamente, cubre una factura, sostiene a un hermano en necesidad o impulsa un proyecto de la iglesia sin esperar nada a cambio.
Este don no se limita al dinero. A veces se expresa en tiempo, en habilidades, en sacrificios concretos. Pero cuando hablamos del don de dar como ministerio espiritual, se refiere a una capacidad única —dada por el Espíritu Santo— para proveer recursos materiales que avancen el reino de Dios. Es una respuesta natural a la gracia recibida.
¿Cómo saber si lo tienes? Observa tu corazón. Si al dar, no sientes carga, sino gozo; si ves necesidades y sientes un impulso interno para actuar, es muy probable que ya estés caminando en este don. Y no se trata de una carga, sino de una bendición: Dios prospera al dador alegre, no para que acumule, sino para que derrame.
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé el primero en reaccionar.