La estructura fundamental de los acordes musicales

En el corazón de la armonía occidental, un acorde se define como la combinación de varias notas que suenan de manera simultánea. Dentro del sistema tonal, un acorde estándar está compuesto formalmente por entre tres y siete notas. Estas notas no tienen por qué estar agrupadas en un solo registro; pueden repartirse a lo largo de diferentes octavas, lo que permite modificar el color y la textura de la sonoridad.

Cada acorde se edifica a partir de una nota fundamental, la cual sirve como cimiento y le otorga su nombre característico. En la música tonal disponemos de doce notas posibles para elegir como base: do, re♭, re, mi♭, mi, fa, sol♭, sol, la♭, la, si♭ y si. Tomando cualquiera de estas doce alturas como punto de partida, es posible construir diversos tipos de acordes, desde las estructuras más simples hasta las más complejas.

Las formas más habituales son las tríadas, compuestas por tres notas que suelen superponerse en intervalos de tercera (fundamental, tercera y quinta). A medida que agregamos más notas, como séptimas o novenas, el acorde gana riqueza armónica, pasando de sonoridades claras y estables a tensiones llenas de matices expresivos.

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