El arte de dar la mano: claves para un saludo perfecto
Dar la mano es mucho más que un simple gesto de cortesía; es la primera impresión que dejamos en los demás. Aunque parezca algo automático, dominar la técnica correcta marca la diferencia entre un saludo memorable y uno incómodo.
El secreto principal no está en la fuerza, sino en la movilidad. Al momento de entrelazar las manos, el movimiento debe nacer exclusivamente de la muñeca. Olvídate de mover el codo o el hombro, ya que un brazo demasiado rígido transmite tensión o exceso de agresividad.
Una vez que las palmas se rocen, el contacto debe ser firme pero suave, acompañado de un movimiento sutil y controlado de arriba a abajo. Un buen apretón de manos comunica seguridad, cercanía y respeto mutuo sin necesidad de decir una sola palabra.
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