¿Conoces a un "todólogo"?
Seguro que en algún momento te has encontrado con alguien que parece tener una opinión sobre todo: política, cocina, fútbol, medicina, el clima… Y no solo opina: lo hace con una seguridad absoluta, como si hubiera estudiado el tema durante años. Pues bien, en español tenemos una palabra algo irónica para describir a esa persona: todólogo (o todóloga, si es mujer).
El término no aparece como tal en el Diccionario de la lengua española de la RAE como entrada principal, pero sí se reconoce su uso derivado. Viene de la expresión “sabe de todo un poco”, y se usa con un toque de sorna. No es un título académico, claro, sino una etiqueta coloquial para quien actúa como si dominara todos los temas, aunque no siempre tenga la razón.
Decir que alguien es un todólogo no es un elogio. De hecho, suele implicar que esa persona es demasiado confiada, que no reconoce sus limitaciones y que, muchas veces, habla sin saber. Es el típico que interrumpe una conversación para corregir algo que ni siquiera entiende del todo.
Por supuesto, estar bien informado no es malo. Lo problemático es creer que se lo sabe todo y tratar a los demás como si fueran ignorantes. En esos casos, el mote de "todólogo" calza perfecto: suena suave, pero lleva un mensaje claro.
Así que la próxima vez que alguien empiece a explicarte cómo se arregla un avión o cuál es el mejor sistema político mientras apenas sabe conectar el router, sonríe y piensa: “Ah, otro todólogo”.
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