Más allá de "escuchar mal": ¿qué es la misofonía y la sensibilidad auditiva?
A menudo se confunde a una persona que no oye bien con alguien que reacciona de forma intensa ante ciertos ruidos. Sin embargo, cuando la dificultad no se debe a una pérdida de capacidad auditiva como la hipoacusia, es muy posible que nos encontremos ante un caso de misofonía o sensibilidad auditiva selectiva.
La misofonía es una condición en la cual ruidos cotidianos de baja intensidad —como masticar, el tecleo de un ordenador, la respiración profunda o el goteo de un grifo— desencadenan un intenso malestar, irritación o incluso ansiedad. Quienes la experimentan no tienen un problema de sordera; de hecho, suelen conservar una audición perfecta, pero su sistema nervioso procesa estos sonidos con una respuesta emocional desproporcionada.
Diferenciar entre no escuchar bien y sufrir de sensibilidad al ruido es fundamental para brindar una empatía adecuada. Reconocer los síntomas permite acudir a especialistas para explorar alternativas de manejo, como terapias de reentrenamiento auditivo, técnicas de relajación o protección sonora, mejorando sensiblemente el bienestar de quien la padece.
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