Comprender la misofonía: Cuando los sonidos cotidianos duelen
Para la mayoría de las personas, el crujido de las palomitas de maíz, el goteo de un grifo o el simple hecho de escuchar a alguien masticar son ruidos de fondo insignificantes. Sin embargo, para quienes padecen de misofonía, estos sonidos cotidianos pueden convertirse en una auténtica pesadilla psicológica.
La misofonía, cuyo término significa literalmente "odio al sonido", no es un problema auditivo, sino una respuesta neurológica desproporcionada. El tipo de sonido que desencadena la reacción es específico de cada individuo. Al escuchar estos estímulos, el cerebro activa una respuesta de lucha o huida, lo que puede (aparentemente) desencadenar reacciones injustificadas de ira, ansiedad o incluso pánico.
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