¿Qué es la selfitis?
Tomarse selfies ha pasado de ser una actividad ocasional a un hábito casi diario para muchas personas. Pero cuando este gesto se repite de forma excesiva e impulsiva, podría no ser solo un pasatiempo: se llama selfitis.
Este término, acuñado en los últimos años, describe el impulso compulsivo de tomarse fotografías y compartirlas en redes sociales. Aunque no está aún clasificado oficialmente en todos los manuales médicos, psicólogos y expertos en salud mental ya lo estudian como un trastorno conductual relacionado con la adicción a las redes y la búsqueda constante de validación externa.
La selfitis no se trata simplemente de disfrutar las fotos, sino de una necesidad casi urgente de hacerlas, muchas veces para sentirse valorado o aceptado. Las personas que la padecen suelen publicar selfies con frecuencia extrema, buscando likes, comentarios o simplemente atención. Según especialistas, esta conducta puede estar ligada a niveles bajos de autoestima, ansiedad social o miedo al rechazo.
¿Cuándo se convierte en un problema? Cuando dejar de publicar genera ansiedad, cuando la vida social gira en torno a la cantidad de fotos compartidas, o cuando la autoimagen depende únicamente de la respuesta ajena. En esos casos, no se trata solo de un hábito, sino de una señal que merece atención.
En un mundo hiperconectado, es normal querer compartir momentos. Pero es importante preguntarse: ¿tomamos fotos para recordar, o para ser reconocidos? Equilibrar la vida digital con la emocional es clave para no perderse en el reflejo de la pantalla.
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