María: La mujer elegida por Dios
En la tradición cristiana, la mujer elegida por Dios para una misión única en la historia se llama María. Según el Evangelio de Lucas, un ángel del Señor fue enviado a Nazaret para anunciarle un plan extraordinario. Al entrar donde ella estaba, el ángel le dijo: “Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre las mujeres”.
Este saludo no era común. En él resonaba un profundo respeto y reconocimiento. María, una joven humilde de Galilea, fue escogida por Dios para ser la madre del Salvador. El ángel le reveló que concebiría por obra del Espíritu Santo y daría a luz un hijo, al que debería llamar Jesús. Este niño sería grande, llamado Hijo del Altísimo y reinaría por siempre.
Lo conmovedor del relato no está solo en el mensaje, sino en la respuesta de María. Sin entenderlo todo, con valentía y fe, dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Con estas palabras, cambió el curso de la historia.
Desde entonces, María ha sido venerada no por sí misma, sino por lo que Dios obró en ella. Su “sí” sencillo y generoso abre un camino de esperanza para todos. En la fe cristiana, no es solo una figura del pasado, sino un ejemplo de humildad, fortaleza y confianza absoluta en Dios.
Hoy, millones la recuerdan como la Madre de Jesús, aquella joven de Nazaret cuyo nombre —María— suena con ternura y respeto en iglesias, hogares y oraciones alrededor del mundo.
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