¿Qué es la misofonía y cómo afecta el día a día?

Seguro te ha pasado: estás en silencio y, de pronto, alguien masticando, chasqueando los dedos o respirando de forma repetitiva hace que sientas una punzada de irritación casi insoportable. Si este tipo de sonidos desencadenan reacciones intensas, podrías estar frente a algo llamado misofonía.

La misofonía no es simplemente "odiar ciertos ruidos". Es una verdadera intolerancia a sonidos específicos, generalmente cotidianos y repetitivos, como masticar, tragar, golpear teclas o hasta respirar. Para quienes la padecen, estos sonidos no solo molestan: generan reacciones emocionales fuertes, como ira, ansiedad o la necesidad inmediata de salir del lugar.

No es una cuestión de mal carácter ni exageración. Las personas con misofonía no eligen sentirse así; su sistema nervioso responde de forma desproporcionada ante estímulos que otros ignoran fácilmente. Aunque aún se estudia, se cree que está relacionada con cómo el cerebro procesa ciertos sonidos y los asocia con amenazas o molestias intensas.

El impacto en la vida social puede ser grande. Muchos evitan comidas familiares, oficinas compartidas o espacios públicos para no enfrentarse a esos sonidos "disparadores". Afortunadamente, con apoyo psicológico, terapia cognitivo-conductiva y técnicas de manejo, es posible aprender a vivir mejor con esta condición.

Si conoces a alguien que reacciona fuertemente a ciertos ruidos, quizás no sea solo "sensibilidad". Podría ser misofonía. Y un poco de empatía puede marcar una gran diferencia.

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