¿Cómo se identifica el TDAH y el TDA?
Reconocer las señales de alerta a tiempo es fundamental para comprender qué le pasa a un joven. La dificultad para prestar atención de forma constante es el principal síntoma que enciende las alarmas en el ámbito escolar y familiar.
Para llegar a un diagnóstico formal, los especialistas evalúan la persistencia de las conductas. Específicamente, el TDA (la variante sin hiperactividad) se determina si un menor de 16 años presenta seis o más síntomas de falta de atención, o cinco o más en el caso de adolescentes mayores, durante un periodo mínimo de seis meses consecutivos.
Entre las señales más comunes destaca el hecho de que la persona se distrae con gran facilidad ante cualquier estímulo externo, le cuesta mantenerse enfocada en tareas largas y a menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente. A diferencia del TDAH clásico, en esta condición no se observan signos de hiperactividad ni de impulsividad motora, lo que a veces hace que pase desapercibida.
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