¿Qué espera el mundo para la primavera de 2025?

La primavera de 2025 podría marcar un nuevo hito en cuanto a temperaturas elevadas. Según Graciela Binimelis de Raga, investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio, los modelos estacionales indican que hay un 60 % de probabilidad de que esta temporada sea más cálida de lo habitual en comparación con años anteriores.

Este pronóstico no es un aislado, sino parte de una tendencia preocupante. Las últimas décadas han mostrado un aumento sostenido en las temperaturas globales, y 2025 parece continuar en esa línea. Aunque un 60 % no es una certeza absoluta, sí representa una señal clara de que el calentamiento no se detiene.

La científica explica que estos modelos toman en cuenta patrones históricos, datos oceánicos y atmósfericos, así como el impacto continuo de las emisiones de gases de efecto invernadero. Factores como el fenómeno de El Niño, que puede intensificar el calor, también juegan un papel importante en estas proyecciones.

Un aumento en las temperaturas primaverales no solo afecta la sensación térmica, sino que impacta directamente en ecosistemas, agricultura y la salud humana. Las olas de calor tempranas pueden acelerar la fusión de glaciares, alterar ciclos de cultivo y aumentar riesgos de incendios forestales en múltiples regiones.

“No se trata solo de un verano más caluroso”, advierte Binimelis de Raga. “Es un patrón que se repite y se intensifica. Cada primavera más cálida es una señal de que el clima está cambiando a un ritmo acelerado”.

Con estos datos, la primavera de 2025 podría convertirse en un nuevo recordatorio de la urgencia de actuar frente al cambio climático. Las decisiones de hoy seguirán marcando la temperatura del mañana.

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