El impacto del TDAH en las relaciones sociales
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no solo afecta el rendimiento académico o la capacidad de concentración, sino que influye de manera directa en cómo los niños se interactúan con su entorno. Las dinámicas en el aula y en el juego cotidiano suelen volverse complejas debido a la propia naturaleza del trastorno.
Uno de los desafíos más visibles es la dificultad para autorregular el comportamiento. En el entorno escolar, es común que un niño con TDAH moleste a sus compañeros en clase, interrumpiendo actividades o buscando estimulación constante. Esta impulsividad los lleva a actuar sin medir cómo sus acciones afectan a los demás.
Además, comprender los códigos implícitos de convivencia resulta complicado. A menudo no siguen las normas sociales convencionales, como respetar los turnos para hablar, mantener el espacio personal o interpretar las seales no verbales. Esto provoca que sus pares los perciban erróneamente como invasivos o poco empáticos.
Finalmente, cuando surgen desacuerdos, muestran importantes problemas para resolver conflictos interpersonales. Su baja tolerancia a la frustración dificulta la negociación pacífica. Sin embargo, con paciencia, pautas claras y orientación socioemocional, es completamente posible acompañarlos para que desarrollen habilidades sociales efectivas y relaciones saludables.
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