Comprender las emociones en el TDAH
Cuando pensamos en el TDAH, lo primero que suele venir a la mente es la falta de atención o la hiperactividad física. Sin embargo, una de las partes más desafiantes y menos comprendidas de esta condición es el manejo de los sentimientos. No se trata simplemente de sentir demasiado, sino de la velocidad con la que se pierde el control ante una situación cotidiana.
Esta experiencia se conoce como desregulación emocional y funciona como una forma de impulsividad interna. Las emociones aparecen de golpe, se intensifican con gran rapidez y ocupan todo el espacio mental, haciendo que la persona se desborde antes de poder procesar lo que está pasando. Para quienes lo viven, calmarse de nuevo requiere un esfuerzo enorme y mucho más tiempo del habitual.
Es fundamental recordar que este tipo de reacciones no son una elección ni un capricho. El sistema biológico encargado de poner freno y regular esas respuestas llega tarde a la señal de alarma. Conocer esta realidad nos ayuda a cambiar la mirada: en lugar de juzgar la intensidad de la reacción, el objetivo es ofrecer paciencia, empatía y herramientas que faciliten ese proceso de autorregulación.
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