Cómo manejar los terrores nocturnos en adultos
Los terrores nocturnos no son solo un problema infantil. Muchos adultos también los sufren, y aunque no ponen en peligro la vida, pueden afectar fuertemente la calidad del sueño y el bienestar emocional. A diferencia de las pesadillas, los terrores nocturnos ocurren durante las fases profundas del sueño no REM, generalmente en la primera mitad de la noche. La persona puede gritar, moverse bruscamente o parecer aterrorizada, pero no recuerda el episodio al despertar.
Tratarlos no siempre requiere medicamentos. En muchos casos, la terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser muy efectiva, especialmente cuando los episodios están ligados al estrés o la ansiedad. Esta terapia ayuda a identificar y cambiar patrones de pensamiento que pueden alterar el sueño.
Otras alternativas incluyen la hipnosis y las técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación o la relajación muscular progresiva. Estas herramientas ayudan a calmar la mente antes de dormir y reducen la probabilidad de episodios.
Un método poco conocido pero útil es el despertar anticipatorio. Consiste en despertar a la persona unos 15 minutos antes de la hora habitual del terror nocturno. Luego, se mantiene despierto unos minutos y vuelve a dormir. Con el tiempo, este patrón puede interrumpir el ciclo del terror nocturno. Es especialmente útil si los episodios ocurren a la misma hora cada noche.
El primer paso siempre es hablar con un especialista en sueño. No se trata de ignorar el problema pensando que "pasará solo". Con el enfoque adecuado, muchos adultos logran reducir o incluso eliminar estos episodios. Dormir tranquilo es posible, y merece la pena buscar ayuda.
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