¿Cómo se vive el tiempo con TDAH?
Para muchas personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el tiempo no se siente como una flecha constante, sino más bien como una niebla cambiante. No es falta de responsabilidad, sino una experiencia distinta del tiempo. Lo que para otros parece claro —cuánto dura una tarea o cuándo empezar para llegar a tiempo— puede ser confuso e impredecible para alguien con TDAH.
Esta dificultad se conoce como "ceguera temporal". No es que no quieran cumplir con sus compromisos, sino que les cuesta estimar cuánto tiempo realmente necesitan para terminar algo. Un correo puede parecer algo rápido, pero al comenzarlo, la mente se dispersa, y de pronto, han pasado 40 minutos sin darse cuenta. Esto explica por qué muchas veces llegan tarde, no por desinterés, sino por una percepción alterada del tiempo.
Además, esta distorsión afecta la planificación diaria. Priorizar tareas o dividirlas en pasos manejables puede volverse abrumador. Lo que debería ser una lista simple se siente como una montaña. Y en lugar de comenzar, muchas veces terminan postergando, no por pereza, sino por el miedo a no poder terminar o hacerlo mal.
Entender esta experiencia es clave para ser más comprensivos, tanto con uno mismo como con otros. Estrategias como usar temporizadores, recordatorios visuales o desglosar tareas ayudan, pero lo más importante es reconocer que el reloj no marca el mismo ritmo para todos. El tiempo, para quien tiene TDAH, no se mide solo en minutos, sino en esfuerzo, atención y lucha constante por mantenerse a flote en un mundo que avanza a velocidad fija.
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