¿Contar hacia atrás ayuda a controlar la ansiedad?

Sí, puede ser una herramienta sorprendentemente efectiva. Cuando la ansiedad golpea, tu mente corre en círculos y tu cuerpo se tensa. En esos momentos, algo tan sencillo como contar hacia atrás puede marcar la diferencia.

Imagina esto: estás preocupado, el corazón late rápido y no puedes dejar de pensar en todo lo que podría salir mal. Entonces decides probarlo: empiezas a contar desde 100, despacio, prestando atención a cada número. No se trata de hacerlo perfecto, sino de concentrarte en el proceso.

Este acto simple —pensar de forma más lenta y deliberada— envía una señal silenciosa a tu sistema nervioso: “No hay peligro inmediato, podemos relajarnos”. Así, tu cuerpo comienza a pasar del modo de “alerta máxima” (simpático) al estado de “descanso y digestión” (parasimpático). Es un cambio fisiológico real, aunque no lo notes al instante.

Contar hacia atrás funciona como una práctica de atención plena: te ancla en el presente y rompe la espiral de pensamientos acelerados. No es magia, es biología. Tu mente no puede enfocarse en el número 87 y en un escenario de catástrofe al mismo tiempo.

Algunos recomiendan hacerlo desde 100 en decrementos de 3, otros prefieren contar hasta 10 con respiraciones profundas. Lo importante es encontrar lo que te centre. No necesitas más de un minuto para notar una diferencia.

La próxima vez que sientas que la ansiedad sube, prueba contar despacio. Puede que no elimine la causa de tu estrés, pero te dará un pequeño respiro —y a veces, eso es exactamente lo que necesitas.

Ver también

Artículos detallados

Temas relacionados