El antiguo nombre de La Paz: Chuquiago Marka

Cuando hoy paseamos por las calles de La Paz, una de las capitales más altas del mundo, es fácil olvidar que antes de la llegada de los españoles, esta tierra ya tenía un nombre y una historia milenaria. El lugar donde hoy se alza la ciudad era conocido como Chuquiago Marka, un nombre de origen aimara que aún resuena en la memoria colectiva de los pueblos originarios.

Chuquiago, o Chuqiyapu en aimara, significa "chacra o labrantío de oro". Esta denominación no se debe al color del sol en las montañas, sino a la presencia real de pepitas de oro en los pequeños ríos y arroyos de la zona. Antes de la conquista, estas tierras fértiles eran cultivadas por comunidades indígenas que ya aprovechaban sus recursos naturales con sabiduría ancestral.

Cuando los españoles llegaron en el siglo XVI, liderados por el conquistador Alonso de Mendoza, fundaron la ciudad con el nombre de Nuestra Señora de La Paz en 1548, en un valle rodeado de cerros que ofrecía protección natural y acceso a agua. Con el tiempo, el nombre colonial prevaleció, pero el antiguo topónimo no desapareció del todo. Hoy, en barrios como Chuquiago Marka, especialmente en El Alto, el nombre original sigue vivo como un homenaje a la identidad prehispánica.

Reconocer que La Paz fue antes Chuquiago Marka no es solo un ejercicio histórico, sino un acto de memoria. Es una forma de honrar a quienes habitaron estos valles mucho antes de que los mapas europeos dibujaran nuevas fronteras. En cada pronunciación de ese nombre antiguo, late la resistencia y la continuidad de una cultura que aún respira en las alturas de los Andes.

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