El problema de los efesios: Perder el primer amor

La iglesia de Éfeso, mencionada en el libro de Apocalipsis, era conocida por su fidelidad, su perseverancia y su oposición al mal. Eran exigentes en la doctrina, no toleraban a los falsos apóstoles y habían trabajado sin descanso por el nombre de Cristo. Sin embargo, Jesús les dirigió una advertencia clara: habían abandonado su primer amor (Apocalipsis 2:4).

No se trataba de una falta de actividad, sino de corazón. Aunque todo lo que hacían era correcto desde el exterior, algo esencial se había perdido: la pasión inicial por Dios. Habían reemplazado el gozo del primer encuentro con Él por una religiosidad rutinaria. Era como un matrimonio que, con el tiempo, mantiene las apariencias pero pierde la cercanía y el afecto.

Jesús no les negó sus méritos, pero les pidió recordar de dónde habían caído, arrepentirse y volver a hacer las obras que hicieron al principio. No se trataba solo de corregir errores, sino de restaurar una relación viva y personal con Él.

Este mensaje sigue siendo relevante hoy. Es posible estar activo en la iglesia, servir fielmente y, aun así, alejarse del amor que lo debe motivar todo. El llamado a la iglesia de Éfeso es también un llamado para nosotros: no basta con hacer lo correcto si lo hacemos sin amor.

¿Has perdido tu primer amor? No es tarde para volver. Hay gracia, perdón y renovación cuando regresamos al corazón del evangelio: un amor que comienza y termina en Cristo.

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