El verdadero bautismo según la Biblia
Cuando pensamos en el bautismo, es importante preguntarnos: ¿cuál es el método que enseñó y practicó Jesús? La Biblia nos da una clara respuesta. En el momento del bautismo de Jesucristo, Juan el Bautista lo sumergió completamente en el agua. Este acto, conocido como bautismo por inmersión, no fue un simple ritual, sino un símbolo poderoso.
Sumergirse totalmente en el agua representa la muerte al viejo modo de vivir, el entierro del pecado y la resurrección a una nueva vida espiritual. No se trata solo de una tradición, sino de un paso de fe que imita lo que hizo Jesús. Él no fue rociado ni asperjado con agua; fue bajado al río y subió de él (Mateo 3:16).
Este gesto simboliza el perdón completo de los pecados. Cuando salimos del agua, mostramos que hemos dejado atrás nuestra antigua vida y que ahora seguimos a Cristo. El bautismo por inmersión refleja fielmente ese cambio profundo que ocurre en el corazón del creyente.
La Biblia no enseña diferentes formas de bautismo según la preferencia personal. Más bien, nos invita a seguir el ejemplo de Jesús. Así como él fue bautizado por inmersión, sus seguidores también deben ser bautizados de la misma manera. Es un acto de obediencia, humildad y fe pública.
Por eso, el verdadero bautismo que Dios instituyó es el bautismo por inmersión: un momento sagrado donde se sella una decisión que transforma la vida.
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