Frecuencia cardíaca baja: ¿cuándo preocuparse?

La frecuencia cardíaca en reposo de una persona adulta suele oscilar entre 60 y 100 latidos por minuto. Cuando el corazón late menos de 60 veces por minuto, se habla de bradicardia. Sin embargo, no siempre es motivo de alarma.

En personas jóvenes y especialmente en atletas entrenados, una frecuencia más baja puede ser completamente normal e incluso indicar un buen estado cardiovascular. Sus corazones son más eficientes y necesitan menos esfuerzo para bombear sangre. Por eso, es común que un corredor de fondo tenga una frecuencia de 40 o 50 lpm sin sufrir consecuencias.

El problema surge cuando la bradicardia va acompañada de síntomas como mareos, fatiga, desmayos o dificultad para respirar. En estos casos, puede indicar un problema en el sistema eléctrico del corazón. Las personas mayores tienen mayor riesgo, ya que con la edad pueden aparecer alteraciones en el nódulo sinusal o en los conductos de conducción cardíaca.

Si no se presentan síntomas, una frecuencia ligeramente por debajo de 60 no suele requerir tratamiento. Lo importante es evaluar el contexto: edad, nivel de actividad física y salud general. Si tienes dudas sobre tu ritmo cardíaco, lo mejor es consultar a un médico, quien puede recomendar un electrocardiograma o un monitor Holter para un análisis más profundo.

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