La llamada del candombe: ritmo, historia y resistencia

El Desfile de Llamadas es mucho más que un espectáculo callejero. Es el corazón palpitante del candombe, una tradición afrodescendiente que late fuerte en las calles de Montevideo. Cada año, especialmente en febrero, los barrios se llenan de tambores, luces y pasos que recuerdan una historia de lucha, identidad y orgullo.

Este desfile, conocido simplemente como “Las Llamadas”, reúne a comparsas de todos los rincones de la ciudad. Visten trajes coloridos inspirados en los antiguos esclavos africanos, con peinados altos, capas y collares que brillan bajo la luna. Al ritmo de los tambores —chico, repique y piano—, avanzan como un solo cuerpo, llamando a recordar.

El nombre “Llamadas” no es casual. En el siglo XIX, estos tambores servían para convocar a la comunidad, para avisar de reuniones o fiestas en los conventillos. Hoy, ese llamado sigue vigente: convoca a la memoria, a la resistencia cultural, a no olvidar de dónde se viene.

Asistir al Desfile de Llamadas es dejarse atrapar por un sonido ancestral, sentir cómo el pavimento vibra con cada golpe, ver cómo ancianos y niños bailan juntos como herederos de una tradición viva. Es Uruguay en su forma más auténtica.

Y aunque el evento principal se celebra en febrero, su espíritu permanece todo el año. En 2026, como cada mayo, se reafirma su importancia no solo como fiesta, sino como patrimonio inmaterial de la humanidad. Porque el candombe no solo se oye: se siente, se vive, se defiende.

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