La regla del 70-20-10: El secreto para combinar colores en decoración

Transformar un espacio y lograr que se sienta en verdadera armonía no requiere ser un profesional del diseño. Existe una fórmula clásica y muy eficaz conocida como la regla del 70-20-10, ideada para distribuir los tonos de una habitación de forma equilibrada y atractiva a la vista.

El principio es simple pero poderoso. El 70% del espacio debe estar dominado por un color principal, por lo general un tono neutro o suave que se aplica en paredes, suelos o muebles grandes. Este color actúa como el lienzo base, aportando serenidad y continuidad a toda la estancia.

El 20% corresponde al color secundario, el cual añade profundidad e interés visual. Suele estar presente en cortinas, alfombras o piezas de mobiliario complementarias. Este tono debe contrastar ligeramente con la base, sirviendo de puente hacia el toque final.

Por último, el 10% restante es para el color de acento. Es el momento perfecto para mostrar personalidad y dinamismo mediante cojines, obras de arte o pequeños accesorios. Al limitar este tono vibrante a una porción reducida, se logra romper la monotonía sin recargar el ambiente.

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