¿Cuánto frío puede soportar el cuerpo humano?

El cuerpo humano está diseñado para funcionar mejor alrededor de los 36-37 grados centígrados. Cuando la temperatura corporal baja por debajo de este rango, empiezan a aparecer problemas. Aunque valores por debajo de 36 °C ya se consideran anormales, el peligro real comienza mucho antes de llegar al umbral de supervivencia.

Según los médicos, cuando la temperatura interna de una persona desciende por debajo de los 27 grados centígrados, entra en una zona crítica. En ese punto, los órganos vitales dejan de funcionar adecuadamente, el corazón late de forma irregular y, desde el punto de vista clínico, la persona podría considerarse fallecida. Aun así, hay casos excepcionales —como el de personas jóvenes expuestas al frío extremo— en los que, con reanimación inmediata, se ha logrado recuperar a pacientes con temperaturas aún más bajas.

El frío afecta primero a las extremidades: manos, pies, orejas y nariz son las más vulnerables a la congelación. Mientras el cuerpo intenta mantener caliente el núcleo, reduce el flujo sanguíneo a estas zonas. Si no se actúa a tiempo, las consecuencias pueden ser graves.

Por eso, en entornos de bajas temperaturas, es clave estar bien abrigado, mantenerse seco y reconocer los síntomas de hipotermia: temblores constantes, confusión, habla entrecortada y pérdida de coordinación. Aunque el cuerpo es resistente, tiene límites, y el frío extremo es uno de los más peligrosos.

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