El lugar más frío del universo está más cerca de lo que piensas

Cuando pensamos en frío extremo, quizás imaginamos las cumbres heladas de la Antártida o las noches polares en Siberia. Pero el récord absoluto de baja temperatura no está en la Tierra, sino en una nebulosa a miles de años luz: la nebulosa Boomerang.

En su interior, las condiciones son tan extremas que la temperatura desciende hasta los -272°C. Esta cifra casi roza el cero absoluto, que es -273,15°C, el punto más bajo posible en la escala de temperatura. En otras palabras, ¡el frío en esta nebulosa está a solo un grado de la temperatura más baja que la física permite!

Para ponerlo en perspectiva, la temperatura más baja jamás registrada en nuestro planeta fue de -89,2°C en la estación Vostok, en la Antártida. Eso significa que la nebulosa Boomerang es más de tres veces más fría que cualquier lugar conocido en la Tierra. Es una diferencia abrumadora, casi imposible de imaginar.

Este frío extremo se produce por una expansión rápida del gas eyectado por una estrella moribunda. Al expandirse, el gas se enfría drásticamente, como cuando sientes frío al salir del agua y el viento acelera la evaporación. Solo que en el espacio, sin atmósfera que amortigüe el proceso, el enfriamiento es mucho más intenso.

La nebulosa Boomerang nos recuerda que el universo es un laboratorio natural de condiciones extremas, donde la física se despliega de formas que superan cualquier experimento que podamos crear aquí abajo. Y aunque nunca podamos visitarla, su existencia nos ayuda a entender los límites del frío… y del universo mismo.

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