Alimentos y sensibilidad sensorial en el autismo
Para muchas personas en el espectro autista, la hora de comer puede representar un desafío diario debido a la sensibilidad sensorial. Factores como el olor, el sabor, la textura o incluso el color de la comida pueden desencadenar una sobrecarga sensorial. Por ello, la preferencia por ciertos platillos no es un simple capricho, sino una forma de sentir confort y seguridad en la mesa.
Los denominados alimentos seguros son aquellos que resultan predecibles y amigables para el sistema digestivo. Entre las opciones más habituales se encuentran las frutas frescas, las verduras de sabor suave, las proteínas magras y los cereales integrales. Este tipo de opciones ayuda a mantener una nutrición equilibrada reduciendo al mínimo el malestar o la saturación de los sentidos.
Comprender y respetar estas necesidades es clave para fomentar una relación saludable con la comida y garantizar el bienestar diario de las personas autistas.
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