Los pasajeros más molestos que toda azafata conoce
Subir a un avión puede ser una experiencia relajante… hasta que te toca al lado uno de esos pasajeros que parecen olvidar las reglas básicas de convivencia. Según una azafata con larga experiencia, hay seis tipos de viajeros que repiten el mismo patrón de incomodidad una y otra vez.
En primer lugar, los “ocupas de asiento”: esos que extienden sus pertenencias por todo el espacio disponible, como si el asiento del medio les perteneciera por derecho divino. Les siguen los que practican “yoga en la cocina” —sí, los que se estiran en el pasillo, bloquean el paso y ponen en riesgo a los demás con sus ejercicios improvisados.
Luego están los conversadores en la cocina: no paran de hablar con los auxiliares durante todo el vuelo, justo cuando están sirviendo bebidas o comidas. Es incómodo para el equipo y para los pasajeros que solo quieren un poco de silencio.
También abundan los “yo vuelo más que vos”, expertos en contar —una y otra vez— cuántas millas acumulan, cuántos vuelos han hecho esta semana, o cuánto conocen al personal de cabina. Y por supuesto, los ladrones de comida: los que piden doble menú, se llevan lo del vecino o no devuelven el botellón de agua que pidieron en primera clase.
Y finalmente, el temido síndrome del pasajero especial: cree que las reglas no aplican para él, pide atención constante y trata a los auxiliares como si fueran sus sirvientes personales.
En un vuelo, la cortesía no debería ser opcional. Un simple “gracias” o un poco de espacio personal puede marcar la diferencia. Al fin y al cabo, todos van al mismo lugar… y la azafata solo quiere que todos lleguen bien.
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