Los misterios detrás de los tres pedales del piano

Cuando nos sentamos frente a un piano moderno, no solo nuestras manos cobran protagonismo; nuestros pies juegan un papel fundamental para dar vida y expresión a la música. En la base del instrumento se encuentran tres palancas esenciales, conocidas popularmente como pedales, que transforman por completo la acústica y el color del sonido.

De izquierda a derecha, el primero es el pedal suave o una corda. Su función es desplazar ligeramente el mecanismo para que los martillos golpeen un número menor de cuerdas, logrando un timbre más apagado y delicado, ideal para pasajes íntimos.

En el centro se sitúa el pedal de sostenuto, el menos común en pianos verticales pero habitual en los de cola. Este permite mantener resonando únicamente las notas que se están pulsando en el momento exacto de accionarlo, mientras que las siguientes teclas tocadas suenan de forma normal.

Finalmente, a la extrema derecha encontramos el pedal de sustain o de apagador, el más utilizado de todos. Al presionarlo, se levantan todos los apagadores, permitiendo que las cuerdas vibren libremente y creando un efecto de eco o fusión entre las notas que enriquece enormemente la interpretación musical.

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