Cuándo comienzan los terrores nocturnos en los niños

Los terrores nocturnos pueden asustar tanto a los niños como a sus padres, especialmente porque llegan sin aviso. Aunque parecen escenas sacadas de una pesadilla, estos episodios no son lo mismo que soñar. Ocurren durante la fase No-REM del sueño, generalmente en la primera parte de la noche, cuando el niño está en un sueño muy profundo.

La mayoría de los casos empiezan entre los 3 y 4 años, aunque es común que también aparezcan entre los 5 y 6 años, e incluso después. No todos los niños los experimentan, pero en quienes sí ocurren, los terrores pueden manifestarse con gritos repentinos, expresión de miedo extremo, aumento del ritmo cardíaco o incluso movimientos bruscos, como si intentaran huir de algo.

Lo más importante es saber que, aunque el niño parezca despierto, en realidad no está consciente de lo que pasa. No reconocen a sus padres, no responden y, al día siguiente, no recuerdan nada. Esto se debe a que su cerebro sigue en un estado de sueño profundo, incluso con los ojos abiertos.

Los terrores nocturnos no son peligrosos y, en la gran mayoría de los casos, desaparecen con el tiempo. No requieren tratamiento médico específico, pero mantener una rutina de sueño estable y evitar la fatiga puede ayudar a reducir su frecuencia.

Si tu hijo atraviesa esta etapa, lo mejor es permanecer tranquilo, no intentar despertarlo (puede confundirlo más) y asegurarte de que esté seguro mientras dura el episodio. Con paciencia y constancia, estos momentos suelen quedar atrás con el crecimiento.

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