Cuándo la turbulencia puede poner en riesgo un vuelo
Quien ha volado alguna vez seguramente ha sentido ese leve movimiento brusco del avión, como si el suelo se hundiera por un segundo. Es la turbulencia, algo común y, en la mayoría de los casos, inofensivo. Pero hay momentos en los que puede representar un verdadero peligro.
La turbulencia más peligrosa no se ve venir, literalmente. Aunque muchas personas asocian las sacudidas con tormentas eléctricas o nubes oscuras, el verdadero riesgo a menudo viene de lo que parece un cielo perfectamente despejado. Esta es la llamada turbulencia de cielo claro (CAT, por sus siglas en inglés), que ocurre especialmente a gran altitud, cerca de las corrientes en chorro.Lo que la hace tan arriesgada es su invisibilidad. No hay nubes, rayos ni signos visibles que alerten a los pilotos. Aparece sin avisar, capaz de lanzar objetos —e incluso pasajeros— contra el techo de la cabina. De ahí la importancia de mantener el cinturón abrochado durante todo el vuelo, aunque el cielo luzca tranquilo.
Los aviones modernos están diseñados para soportar niveles extremos de estrés estructural, por lo que un episodio de turbulencia rara vez compromete la seguridad del aparato. Sin embargo, para los ocupantes, el peligro está en no estar preparados. Un movimiento inesperado puede causar lesiones leves o graves, sobre todo si se está de pie o sin cinturón.
Por eso, aunque no haya nubes en el horizonte, escuchar las indicaciones de la tripulación y mantener el cinturón puesto sigue siendo la mejor defensa. En el aire, lo invisible a veces es lo más peligroso.
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