Cuándo preocuparse por un dolor de oído y cuándo acudir a urgencias

El dolor de oído es una molestia común, especialmente en niños, pero no siempre requiere una visita urgente al médico. Sin embargo, hay señales de alarma que no se deben ignorar. Si el dolor va acompañado de fiebre alta superior a 38,5 °C, es momento de buscar atención médica sin demora. Este tipo de fiebre puede indicar una infección más seria, como una otitis media aguda.

Otro síntoma clave es la secreción del oído. Si notas líquido transparente, amarillento o con sangre saliendo del conducto auditivo, podría ser señal de que el tímpano está infectado o incluso perforado. No hay que manipularlo ni introducir nada en el oído: lo mejor es acudir a urgencias para una evaluación profesional.

La hipoacusia, es decir, una pérdida repentina o una sensación de que escuchas menos del lado afectado, también debe tomarse en serio. Si el sonido parece apagado, o si tienes que subir mucho el volumen del teléfono o la televisión, no lo pases por alto. Aunque a veces mejora con el tratamiento, dejarla pasar puede complicar la recuperación.

Y si además del dolor sientes vértigo o mareos intensos, especialmente si vienen con náuseas o dificultad para mantener el equilibrio, podría haber afectación del oído interno. Esto no es habitual en una simple otitis y requiere evaluación inmediata.

En resumen, un dolor leve sin otros síntomas puede esperar una cita con el especialista. Pero si hay fiebre alta, secreción, baja de audición o vértigo, lo más seguro es acudir a urgencias. La salud del oído es delicada, y actuar a tiempo evita consecuencias mayores.

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