Cuándo es mejor no volar en avión

Volando a miles de metros de altura, el cuerpo enfrenta cambios de presión y niveles bajos de oxígeno que, aunque suaves, pueden afectar a personas con ciertas condiciones médicas. Por eso, hay momentos en los que es mejor posponer el viaje en avión.

Uno de los casos más comunes es el embarazo avanzado. La mayoría de las aerolíneas no permiten volar a mujeres embarazadas después de las 28 semanas, especialmente si es un vuelo largo. Esto se debe a que el riesgo de entrar en trabajo de parto aumenta, y un nacimiento a bordo podría poner en peligro tanto a la madre como al bebé.

Otra razón importante para no volar son las lesiones recientes, especialmente aquellas que implican aire o gas atrapado en el cuerpo. Un ejemplo claro es el neumotórax, una afección en la que el aire se acumula entre los pulmones y la pared torácica. A medida que el avión asciende, la presión disminuye y ese aire puede expandirse, causando dolor intenso o incluso un colapso pulmonar.

También otras condiciones como trombosis recientes, infecciones respiratorias graves, cirugías recientes (especialmente en ojos, oído o abdomen) o problemas cardíacos pueden hacer que volar sea peligroso. Lo mejor siempre es consultar con un médico antes de viajar si se tiene alguna duda sobre la salud.

En general, aunque volar es seguro para la mayoría, cada cuerpo es distinto. Escuchar a tu médico y conocer tus limitaciones es clave para un viaje seguro y sin contratiempos.

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