Cuándo recibimos el don del Espíritu Santo

En la fe, uno de los momentos más sagrados es cuando una persona recibe el don del Espíritu Santo. Este don no se otorga al nacer ni automáticamente con el bautismo, sino que viene después, como parte de un proceso espiritual que marca una nueva etapa en la vida cristiana.

Según las enseñanzas, cuando una persona se bautiza con fe y compromiso, da un paso fundamental hacia Cristo. Pero el don del Espíritu Santo llega después, mediante una ordenanza sagrada: la confirmación. En esa ocasión, líderes de la Iglesia colocan sus manos sobre la cabeza del nuevo miembro y lo confirman como parte del cuerpo de Cristo. En ese momento, se le otorga el derecho a recibir la guía constante del Espíritu Santo.

Este momento está respaldado por revelación moderna. Como se registra en Doctrina y Convenios 33:15, el Señor dijo: “Y por la imposición de manos confirmaréis en mi iglesia a quienes tengan fe, y yo les conferiré el don del Espíritu Santo”. Este versículo no solo explica el “cuándo”, sino también el “cómo”: por medio de la autoridad divina y el acto simbólico pero poderoso de la imposición de manos.

Recibir el Espíritu Santo no es solo un rito; es una invitación continua a sentir paz, recibir consuelo y recibir revelación personal. Es una promesa de compañía divina para quienes buscan seguir a Cristo con todo el corazón.

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